Poeta homenajeada: Concha García


Donde

Frecuente es
hay recuerdos
que se desapegan
de ti, estiran del
tiempo su modelo
y dan claroscuros
en la noche pensante,
entonces todo lo que fue
deja una estela vacía
que te desubica.
Ya no es asunto tuyo
el tejado que se aleja
del sótano, dejando las
puertas sin dinteles
golpeadas, acaban
cayendo donde estuvo
el sofá. Desposeída
giras el rostro
y te aferras
a lo que
espejea.

El comienzo de la sabiduría

Mientras la traba
sea que no acabas
de comprender
lo que has imaginado.
Mientras detenerse
sea una espera a tiempos muertos
o una espera de otros tiempos
que llegaron
y no fueron percibidos,
mientras no llueve
y las casas se vuelcan
y en la pantalla
tantos accidentes
comienzan a afectarte.
Mientras haces cola en el tren
hacia la ciudad donde naciste
y te detienen con una pregunta
acerca del destino.

Barrote

Como la niña
que gatea
alrededor
de la madre
así estamos
al acecho
de lo que no
sucede
y arrecia
en el momento
del llanto.

Trazos

Tan imborrable que deja trazos
de mañanas enteras un mes de mayo
cuando alargando la mano
dentro de sí encuentra lo que busca:
un resarcimiento, días más bellos,
algo de pasado colocado sobre
luminosos paisajes donde con la salida del sol
se derritan las preguntas y sus
equívocas respuestas.

Mudez

No se puede demostrar que algo tan pueril
como pensar en la justicia te convierta en justo.
Sobrecogía ver al poeta recitar una serie
de endecasílabos encadenados cuyo tema
no se apartaba un milímetro del discurso
que alinea sílabas y ordena el mundo
en un sinfín de dictados aprehendidos
apresados por el peso de la inacción.

Oro

Nadie se cansa de amar
el cansancio llega cuando no puedes
ofrecerle a la voluntad un descanso
para que vibre lo que realmente
irradia.

Partenogénesis

Pasan sin detenerse
en los palmerales.
Las vimos alzar el vuelo
antes de que llegara
el tiempo de las lluvias.
Hoy recordamos
que tenían alas
y que nosotras
parimos a los cazadores,
que nuestro cuerpo
es útil para ellos,
que nuestras criaturas
corretean sin sentir
todo lo que hemos perdido.

Presencias tan solo visibles si el viento las trae

Soy vegetación que crece
amparada por tantos territorios
me extiendo alrededor de la casa
surjo de tus vísceras cuando
sientes que la muerte llega
me instalo en tu mesita de noche
alejo de un soplo esas golondrinas
con las que te trasladas
durante todas las primaveras
para que no sepas que soy
quien acecha tus miedos.

Olesa de Montserrat

Después de la carretera
al girar, hacia la senda de olivos
se yergue una cruz de piedra,
la miré varias veces a lo largo
de mi vida. Iba y venía de mi casa
al pantano, muchos peces murieron.
Todo eso yo lo sentía desde abajo
desde las piernas hasta la espalda.
Era un dolor de otra, parecido
a un latido intenso del corazón.
Sentía que se arrasaba
todo en una vaguedad
de recorrido circular.
Hoy quiero ser olvidable
no mirarla, sentir
su helado rechazo.