Poeta invitado: Jorge García de la Fe
Optometría
¿Cómo descifrar las coordenadas de la luz
en la mancha de universo con entropía
que se ha apropiado de la pared?
Este ahora
–depositario de cosas que tampoco volverán–
se desmiente perpetuamente a sí mismo
en la añoranza de aquellas escenas
que –definitivamente– me persiguen.
Hay una sensación de ajenidad,
una extrañeza de no estar,
un enrarecido discurrir
en el que la luz ya no me hiere
ni acaricia del mismo modo.
El amor por el que sangraban aquellos días
emitía otra contextura lumínica en el horizonte.
Solía anegarme en él
sin implorar a Dios nada más,
porque la esperanza era una porción segura de mi piel.
Hoy soy un remordimiento de la tarde,
una mancha de universo con entropía
que se ha apropiado de la pared
y no puedo descifrar.
Cito “…que ese cielo azul que todos vemos,
ni es cielo ni es azul.”*
También son subjetivos el espacio que la pared ocupa
y la luz con que se engañan mis ojos,
porque mis ojos son un tabernáculo de imágenes congeladas,
siguen sangrando figuraciones de aquellos días.
Ven, pero no miran
que esa mancha de universo con entropía
que se ha apropiado de la pared
es un estigma del tiempo.
*Lupercio de Argensola.
Arabescos
Antes de ser caja de silencios,
parloteo desesperadamente
contra mis costillas.
Por sus intersticios
salen palabras a besar el mar
en que tu ombligo
gira un ciclón de concupiscencia.
Entonces nuestros cuerpos en trance
se rinden a tanta muerte impía
que les roe las carnes.
En realidad, ¿qué es amarse?,
sino apretar estas dos nadas que somos,
sus breves inmediaciones,
contra la inclemencia del tiempo.
Crujen los muelles de la sufrida cama,
redoblan fáticas en las paredes del cuarto
esas vulgaridades que sólo se dicen en estado de gracia.
Sé que estoy crucificado a mis límites,
por eso me lanzo hacia tus precipicios
indiferente al riesgo que implica morderte
asumiéndote fruta venenosa.
Antes de ser caja de silencios,
soy bandada aleatoria de palabras,
aves revoloteantes
que nutro con sangre del corazón
para que salgan a nombrarte
a significarte sin margen de error.
Esta noche voy a pedirle a Dios
que nuestras imantaciones
tengan ecos en las paredes de la infinitud.
Es bueno mojarse en excentricidades cuánticas,
pero no hay mayor misterio
que el que nos tiene atados,
como a San Dimas,
a la pata de la perdición.
Antes de ser caja de silencios,
exprimo toda la sed que tengo
de caer aguacero
sobre el mar en que tu ombligo
gira un ciclón de concupiscencia.
En realidad, ¿qué es amarse?,
sino apretar estas dos nadas que somos,
sus breves inmediaciones,
contra la inclemencia del tiempo.
Jorge Luis García de la Fe: Nació en Cárdenas, Cuba, 1954. Es Licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas en la Universidad de la Habana (1981) y Máster en Literaturas y Culturas Latinoamericanas en Northeastern Illinois University (2012). Es poeta, ensayista y ex-editor de la revista Contratiempo. Ha sido profesor de Español y Literatura Hispanoamericana en City Colleges de Chicago y San Agustín College. Ha publicado los siguientes poemarios: Aunque la nieve caiga de repente (Pandora Press, 2015), Camino de imposesión (Ediciones La Mirada-El Béisman, 2019), Décimas inquietudes (ARJÉ, Miami 2019), Cuerpo que se deja ir (VITRALES, 2019), Te lo digo en rima (VITRALES, 2022) y el poemario en versos libres A contrapelo de silencios (VITRALES, 2023). Muchos de sus poemas han sido incluidos en diferentes revistas literarias dentro y fuera de Estados Unidos. Es uno de los autores antologados en el poemario LGBTQ+ Las piedras clamarán (La Luz, Holguín 2019).