Poeta invitado: Miguel Marzana
Trabajos del corazón
A veces no recuerdo de qué
estaba tan lleno este vacío
este silencio sin palabras
Aquella holgura tendría que decir un triiin
y esa otra mascullar un güeeen
A veces llegan estos signos
y pasan sus murmuraciones en un floe
o pasan mundos en sus trilces
piedras de sol
Entonces a su llegada
es posible capturar el eco de sus árboles
que regresa con grafías propias
bailando en la memoria de un carcaj
cuando pensábamos que
nos había dejado hasta vaciarse
la última palabra
o la primera
del precipicio
que deviene.
Escucha cuán rápido me late tu corazón
Después del poema: Allí, salvo por la gracia de Wislawa Szymborska
Salí empuñando un pan
salí a la guerra
Dejé todo de inmediato
hasta que fue de noche
y un imperio de lengüitas
lamiéndome los pasos
me envolvió
Salí empuñando un trigal
a nuestro corazón temprano
pero la certeza de que llegará la luz
se hizo tenue
y no hubo nada más que desdecir
Salí empuñando un pan
al encuentro de su equivalencia llana
Salí al oír cómo sofocaban
nuestra palabra sin turno
sin expiración
¡Escucha cuán rápido me late tu corazón!
Salí empujándolo a la guerra
con la promesa caliente de una hogaza
porque no todo lo que cuelga de este cielo
se llama luna
sol
estrella
Salí empuñando un pan
al sol
a nuestro encuentro
en la profunda iteración de la mañana.
La capacidad de la náusea
A la memoria del fotógrafo Kevin Carter
Al abrirse el agua de mi pecho
un silbido
huella cinco imágenes
que no me dejan descansar,
pues en esto es que reside
su ruido de talones
en persecución de la materia.
Un niño es ejecutado detrás de su casa al sur de Chicago…
—Su padre niega cualquier afiliación delictiva y el hecho de que fue un ajuste de cuentas en su contra.
Un niño es apuñalado en Plainfield junto a su madre y su abuela…
—El asesino se declara no culpable y es muy probable que lo perdone presidente.
Un niño ha naufragado inerte en una playa hinchada del Halicarnaso…
—Hizo el viaje con su madre y con su hermano.
Un niño recoge los pedazos esparcidos de su hermana junto con su padre, llora trepándose a un poste de alta tensión buscando su fin en la electricidad…
—Unos soldados lo abuchean y le disparan llamándole pali, palsbara.
Un niño con sombrero de conejo y mochila de hombre araña es secuestrado en la puerta de su casa…
—Su madre, aterrorizada mira desde adentro, lo que dijeron los oficiales del gobierno no es cierto, el padre ya había sido arrestado, nunca lo dejó atrás.
Una vez también fui niño
igual que tú
igual que ellos
y ya no puedo más con este páramo,
no puedo porque un buitre
siempre acecha
cuando reverbera un dolor más allá del cuerpo
y miro el cielo preguntando
al caer la noche y también al amanecer.
Literatura sin futuro
Mientras tenga preguntas y no haya respuestas, seguiré escribiendo. ¿Cómo se empieza por el principio de las cosas que pasan antes de que sucedan?
Clarice Lispector
En mis estantes hay obras maestras, dignas de cualquier biblioteca respetable. No son mías, claro está, porque las mías ni siquiera se han reseñado en Nueva York, Miami o en Ohio.
En los libreros de un amigo hay muchas obras más, y abundan las de él mismo, que aburridas conversan entre ellas porque nadie las quiso levantar.
En las estanterías que se vislumbran en el fondo de la reunión de Zoom, hay también varias obras dignas que, si bien no son maestras, han nacido pariendo mundos propios, poco ajenos.
Si como en una pira juntáramos nuestros libros ardientes para armar una pequeña biblioteca entre varios, tal vez conseguiríamos premiarnos entre nosotros, y que se nos lea de verdad. La única condición para seguir con la hipótesis de este siniestro plan macabro, es que se archiven nuestros ejemplares en el anaquel más accesible de uno de los hexágonos de la biblioteca de Babel, y no se nos pida ajustar nuestras orejas en la codicia de la nube digital, y puesto que no nos conocemos, bajo ninguna circunstancia se nos pida foto de perfil.
Miguel Marzana (Bolivia)
Poeta y editor, reside en Chicago. Es autor de los poemarios: Descomposiciones – Aceite de un cielo (Verso Destierro, CDMX., 2019) y Poemas de Chicago (Amargord, Madrid, 2024). Es egresado de la Escuela Graham de la Universidad de Chicago (2022) y del Diplomado de Crítica literaria y Escritura creativa de la Escuela de Escritura UNAM (2023). Su obra ha sido publicada en antologías de poesía, cuento y microficción, así como en revistas impresas y virtuales dentro y fuera de EE.UU. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, quechua y catalán. Es director de la editorial independiente de poesía y ensayo, Manzana Editorial. Ha contribuido como editor en jefe en la publicación de la colección de poesía de los talleres literarios de contratiempo: Caracoleando I (2021) y Caracoleando II (2024) en colaboración con Society of Smallness, Field Museum, Chicago Art Department y Chicago Parks District. Además, ha colaborado con las ediciones especiales para el Festival Poesía en Abril de la revista contratiempo: Jardines (2022), Pulsos (2023) y Lazos (2024). Actualmente es coordinador del taller de poesía y creación literaria de la revista contratiempo y miembro de su consejo editorial.
